COMUNIDADES AISLADAS

Todas las comunidades donde trabajamos están ubicadas a más de 3700 metros de altura. Su ubicación es muy remota y es difícil de acceder a ellas en la temporada de lluvia. El clima es duro y hay pobreza extrema. Esto incluye acceso muy limitado al agua potable, educación y servicio de salud de calidad.

El Perú es un país de mucha desigualdad. La economía está creciendo pero al mismo tiempo la pobreza apenas se disminuye en las áreas remotas. Aparte de la poca disponibilidad de comida, la desigualdad también se observa en las áreas de educación y el servicio de salud. Los comuneros son descendientes directos de los Incas y hablan su idioma indígena, el Q´echua. Hace aproximadamente seis generaciones los españoles los desterraron del valle fértil. La situación de vida de este grupo de personas no ha mejorado mucho a lo largo de los años y sigue siendo difícil para ellos conectarse con el resto del país.

Las pocas parcelas de tierra fértil en las comunidades alto-andinas están perdiendo sus nutrientes, no solo por el incremento de la población, pero también a raíz de los cambios climáticos (menos disponibilidad de agua). La papa es el único cultivo que parece resistir a estas condiciones duras. ‘Mudarse abajo’ no es una opción. No hablan el idioma, no tienen suficientes ingresos, no tienen tierras allí y se les discrimina. El actual gobierno está lleno de promesas para este grupo de ciudadanos en pobreza. Es lamentable que a raíz de muchos factores muy pocas de estas promesas se hacen realidad.

Trabajamos en la provincias Calca, Anta, San Salvador, Paucartambo en  la región Cusco. Ademas iniciamos un proyecto replica en la región Puno.